Riqueza y Pobreza

riqueza y pobreza

Auto caro en lugar pobre

Wattles

En el primer capítulo Wattles define la línea general, el marco absoluto en el cual va a asentar todas sus ideas a lo largo del libro, las ideas de riqueza y pobreza. Ese marco se basa en que la riqueza es necesaria para el desarrollo de la persona, y la pobreza es la carencia frustrante que lo impide. Es decir, es necesario ser rico o lo suficientemente solvente para poder desarrollar todas nuestras capacidades humanas, hasta las más espirituales. En cambio la pobreza es sinónimo de subdesarrollo, frustración, incapacidad de volvernos todo lo que podemos ser con nuestra alma y nuestro espíritu.

Estas ideas, que se encuentran insertas en la cultura anglosajona de forma natural, son más bien extrañas para nosotros los latinos. No las tenemos incorporadas tan fácilmente dentro de nuestra cultura sino que más bien parecemos seguir las ideas contrarias. La riqueza es producto espúreo, viene de la corrupción, los pobres son buenos, los ricos son malos, y cosas por el estilo. Sin que nos demos cuenta, tendemos a pensar que todos los que viven en un barrio pobre son buena gente. Y que los que viven en la opulencia o en el confort son aves de rapiña que seguramente han hecho su fortuna aprovechándose de alguien o de muchos.

EL CAMBIO

Están tan internalizadas estas ideas que muchas personas con fortuna intentan esconderla para no ser vapuleados socialmente. Muchos entran en programas de caridad a desgano para “lavar” su imagen social y dar la idea de que están “repartiendo” su riqueza. Otros, mucho más cínicos, llegan al extremo de inventar empresas que ganan dinero fomentando causas nobles.

La sociedad vive así en una hipocresía constante, alimentada desde los medios, donde nada es lo que es. Se han inventado ideas como la de la RSE, o responsabilidad social empresaria, para institucionalizar este concepto y permitir que los empresarios tengan su limpieza de conciencia por el pecado de hacer dinero. Y así florece la idea de que lo pobre es sinónimo de bueno y rico es lo mismo que malo y perverso.

La primera enseñanza de Wattles es desterrar estas ideas e invertirlas en ciento ochenta grados. Debemos partir desde ahí.